La cita con el dentista, un relato de estrés y sudor.

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La cita con el dentista, un relato de estrés y sudor.

 

Alguna vez te has preguntado que pasa en tu cuerpo ante una situación estresante.

 Para describirlo de la manera más simple, usaré un ejemplo con el que todos podemos relacionarnos – la cita con el dentista. Las estadísticas no me dejarán mentir, la mayoría de nosotros aborrecemos ir al dentista. Posponemos nuestra cita hasta que es demasiado tarde o el dolor se vuelve insoportable.

 La mente es tan poderosa que solo pensar en un evento negativo, puede llevarnos a un estado de estrés. Esto es porque nuestra mente inconsciente no es capaz de diferenciar si la emoción que estamos experimentando está sucediendo o ya sucedió. Por eso es que podemos experimentar emociones solo con el pensamiento.

Así que cuando nos visualizamos recostados sobre la silla del dentista, nuestro cuerpo reacciona automáticamente a este pensamiento. Nuestra respiración es más pesada y más rápida o nos olvidamos de respirar, nuestros músculos se tensan y comenzamos a sudar. El tiempo transcurre lentamente. Nos encogemos de hombros y nos estremecemos ante la idea del taladro en nuestra boca y ni que decir de la factura que hay que pagar al final de la tortura, porque nos da dolor de barriga.

El estrés no es más que una reacción natural del cuerpo que nos ayuda a mantenernos alertas y enfocados en aquellas situaciones en las que necesitamos reaccionar rápidamente. El problema comienza cuando la mente y el cuerpo no recuperan su equilibrio interno natural, también conocido como homeostasis.

 Cuando nos enfrentamos a una situación que tememos o nos incomoda, el cuerpo va a reaccionar siempre ante ella, manda una señal de alarma y se prepara para la supuesta amenaza. El sistema nervioso central es el encargado de dar la orden de liberar un serie de hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol, para enfrentarnos ante el peligro.

 Desafortunadamente estar en un estado de estrés constante se ha vuelto lo normal. A pesar de no existir ninguna situación de vida o muerte, nuestra respuesta al estrés se desencadena una y otra vez. Varios estudios sugieren que el 90 porciento de las enfermedades que padecemos, están relacionadas con el estrés. Nuestro sistema inmunológico se debilita cuando los niveles de cortisol son constantemente más altos que lo normal, haciéndonos así susceptibles a diversas enfermedades.

 Es un hecho que no tendremos una vida 100 por ciento libre de estrés, mientras cumplimos con las demandas de nuestra vida diaria. Pero si aprendemos a identificar que factores desencadenan el estrés, podremos desarrollar nuevos hábitos que nos brinden bienestar, buena salud y una vida en balance.

 Desarrollar nuevos hábitos no siempre es fácil, requiere de una motivación correcta y la disciplina para llevarlo acabo. Para mi la kinesiología desempeña un papel importante en la mejora de nuestro rendimiento diario y en nuestro bienestar, ya que nos ofrece un conjunto de herramientas de autoayuda que podemos utilizar en cualquier momento cuando surja un factor estresante.

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Una de mis herramientas favoritas es la visualización. Atletas de alto rendimiento utilizan esta increíble técnica para lograr sus objetivos. Ya hemos visto el poder que nuestros pensamientos tienen, si usamos nuestros pensamientos de manera inteligente, podemos experimentar un bienestar general. Visualizar el mejor resultado nos ayuda a ver una alternativa donde antes no había, nos damos cuenta de que siempre tenemos una opción.

La visualización es casi como un juego donde puedes elegir el resultado que quieres experimentar, cómo quieres reaccionar, qué quieres decir, o incluso qué ropa usar si eso también te ayuda. Viviéndolo como si estuviera sucediendo.

 Quiero invitarte a que lo intentes, una vez que identifiques qué desencadena el estrés en tu vida, elije verlo de manera diferente. Traza una línea imaginaria desde la mitad de tus cejas en dirección hacía la línea de tu cabello (ver ilustración). A medio camino entre estas dos, coloca tres dedos sobre tu frente, suavemente sin presionar, con las palmas mirando hacia adentro y los ojos cerrados. Respira profundamente un par de veces.

 Ahora piensa en la situación estresante hasta que esta pierda fuerza, luego reemplázala con tu propia película. Si lo prefieres puedes saltarte el primer paso y comienza a visualizar tu alternativa ideal. ¿Cómo quieres sentirte en esta situación? ¿Tranquilo, asertivo, feliz? ¿Qué quieres decir y cómo? ¿Cómo quieres reaccionar la próxima vez? Hazlo tanto tiempo como lo creas necesario, observa cómo te sentiste antes y después del ejercicio.

Como puedes ver, la Kinesiología nos proporciona herramientas tan útiles como ésta, por lo que siempre puedes elegir sentirte bien. Haz una cita conmigo, yo te guiaré a través de tu proceso y te daré las herramientas que mejor se adapten a ti.

Ilustración: Ariadna Velázquez

Ari Velazquez